Las altas capacidades intelectuales no siempre se manifiestan en forma de sobresalientes o éxito escolar. En muchos casos, niños, adolescentes e incluso adultos con alta capacidad presentan ansiedad, bloqueo, desmotivación, dificultades sociales o sensación constante de incomprensión.
La evaluación de altas capacidades requiere una mirada rigurosa, clínica y profunda, basada en el funcionamiento neurocognitivo real de la persona y no únicamente en un resultado de CI.
En Neuropsique trabajamos desde un modelo neuropsicológico y biológico que entiende las altas capacidades como una forma diferente de procesamiento cerebral.
El modelo biológico de las altas capacidades
Actualmente, la evidencia científica muestra que las altas capacidades tienen una base neurobiológica. No se trata únicamente de “ser muy inteligente”, sino de un funcionamiento cerebral diferente, con patrones particulares de conectividad, procesamiento de información y respuesta emocional.
Muchas personas con alta capacidad presentan además:
- Alta sensibilidad emocional
- Perfeccionismo
- Fatiga mental
- Sensación de no encajar
- Ansiedad
- Rasgos compatibles con TEA o TDAH
- Doble excepcionalidad
Por ello, una evaluación adecuada debe contemplar no solo el rendimiento intelectual, sino también el perfil emocional, social y ejecutivo de la persona.
Una evaluación rigurosa y personalizada
La evaluación neuropsicológica de altas capacidades permite identificar fortalezas, necesidades específicas y posibles dificultades asociadas que frecuentemente pasan desapercibidas.
En Neuropsique realizamos valoraciones individualizadas desde un enfoque clínico y neuropsicológico, adaptado a cada caso y etapa evolutiva.
Comprender cómo funciona un cerebro de alta capacidad puede cambiar por completo la manera en que una persona se entiende a sí misma.
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