FOMENTAR AUTOESTIMA EN NIÑOS

La autoestima y seguridad en un mismo se desarrollan desde la infancia siendo la adolescencia una época clave en el proceso madurativo hacia la vida adulta. Es por tanto, desde que son pequeños nuestros hijos que hemos de trabajar con ellos. Veamos cuales son las estrategias y algunos ejemplos concretos de cada una de nuestras posibles intervenciones para ayudar al desarrollo de una buena autoestima y seguridad en uno mismo. Señalar que no existen recetas milagrosas pero si que pueden ser pautas que nos ayuden.

Aceptar a nuestros hijos tal y como son. Es importante no realizar comparaciones con otros miembros de la familia o entorno. En este sentido nos referimos a comparar continuamente el comportamiento de nuestro hijo en base a sus hermanos o amigos: Ejemplo: “Tu hermano si que sabe, en cambio tú…..”.

Mostrar interés por sus inquietudes, hobbies, preferencias y si coinciden con los nuestros comentarlo con ellos: De esta manera sienten que nos importan como hijos. El sentimiento de sentirse importante para alguien es necesario en el desarrollo de la estabilidad emocional, sobretodo en la adolescencia (época de mayores cambios del estado de ánimo). Un ejemplo de ello es no centrarse en exclusivo de su rendimiento académico sino de cómo se lo ha pasado con sus amigos en la discoteca…
Reforzar sus éxitos aunque sean pequeños.
Valorar no solo sus aptitudes académicas o físicas, sino también otras capacidades y habilidades en otros contextos (habilidades sociales, habilidades deportivas, artísticas…).Esto les permite valorarse en diferentes ámbitos y aumenta su seguridad en diferentes entornos.
Ayudarles a encontrar lo positivo de los fracasos.
Dialogar entorno a como viven las decepciones. Significa hacerles entender que en la vida hay momentos agradables llenos de ilusión y también de decepción. La comprensión ante la decepción no se ha de hacer tan solo bajo un prisma racional (has de pensar) sino que ha de englobar como se siente la persona. Recordemos el dicho: “Cuando alguien tiene dolor en el corazón no le hables tan solo a la razón, sino compréndele”. Esto implica estar a su lado, respectando el silencio hasta que pueda explicar como se siente, sin hacer recriminaciones.

Enseñarles que en la vida existen diversas ilusiones y la importancia de apreciar las cosas sencillas. Ejemplo: No darles todo de golpe, sino enseñándoles a esperar y a que conseguir las cosas supone un esfuerzo.

Encargarles tareas en que su colaboración es necesaria para algo importante para nosotros y/o la familia en general. Ejemplo: Si estamos fuera de casa y ellos están que se encarguen de coger los recados telefónicos.

Reforzarlos en las ocasiones en las que se manifiesten públicamente.

No Generalizar a través de etiquetas. Cuando actúen no adecuadamente no etiquetar como “Eres un desastre”, “Siempre haces lo mismo”, “Eres un vago”. El hecho de etiquetar en muchas ocasiones incrementa el actuar de esta manera, ya que si los padres (modelo de referencia para los hijos) repiten continuamente estos comentarios los hijos se lo acaban creyendo y se comportan de esta manera eludiendo responsabilidades.

Encargarles tareas que sabemos que hacen bien y reconocerlas después públicamente. Ejemplo: Si nuestro hijo dibuja bien y tenemos invitados para cenar, puede hacer las etiquetas con los nombres de los comensales y nosotros lo podemos valorar públicamente.

Pedirles la opinión de algún tema o de alguna decisión familiar en la que ellos intervengan. Esto les permite sentirse miembros de la familia y responsabilizarse con la dinámica familiar.

Reforzarlos en las ocasiones en que manifiesten su opinión de manera razonada. Esto lo podemos conseguir elogiando la manera de exponer un determinado tema.

Expresar a vuestros hijos, vuestros sentimientos y también en alguna ocasión vuestras preocupaciones, dificultades. La comunicación ha de ser mutua. A menudo queremos que nuestros hijos nos expliquen sus problemas, inquietudes….Si nosotros expresamos es más fácil que ellos se comuniquen; siempre que no volquemos nuestras ansiedades. El tema del próximo artículo estará centrado en como los padres pueden potenciar la autonomía y responsabilidad en sus hijos.

“Estamos muy cerca de tí. Confía en nuestra experiencia”

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