PERSONALIDAD EGOISTA

La psicología puede ser muy útil en una amplia variedad de situaciones. Aquí te presento algunas de las más comunes:

1. **Manejo del Estrés y Ansiedad**: Los psicólogos pueden enseñarte técnicas para reducir el estrés y manejar la ansiedad, como la meditación, la respiración profunda y la terapia cognitivo-conductual.

2. **Depresión**: La terapia puede ayudarte a identificar las causas subyacentes de la depresión y desarrollar estrategias para afrontarla y superarla.

3. **Problemas de Relación**: La terapia de pareja o familiar puede ayudar a mejorar la comunicación y resolver conflictos.

4. **Duelo y Pérdida**: Los psicólogos pueden ofrecer apoyo y orientación para lidiar con la pérdida de un ser querido.

5. **Autoestima y Confianza en Uno Mismo**: La terapia puede ayudarte a mejorar tu autoestima y construir una imagen más positiva de ti mismo.

6. **Trastornos Alimentarios**: Los psicólogos pueden trabajar contigo para desarrollar una relación más saludable con la comida y tu cuerpo.

7. **Problemas de Sueño**: La terapia puede ayudarte a identificar y tratar los problemas de sueño, como el insomnio.

8. **Trauma y PTSD**: La terapia puede ayudar a procesar y superar experiencias traumáticas.

9. **Adicciones**: Los psicólogos pueden proporcionar estrategias y apoyo para superar las adicciones a sustancias, juegos, tecnología, etc.

10. **Problemas de Salud Mental en el Trabajo**: La terapia puede ayudarte a manejar el estrés laboral, mejorar tu productividad y encontrar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

11. **Crecimiento Personal y Autoconocimiento**: La psicología puede ayudarte a entender mejor tus motivaciones, emociones y comportamientos, facilitando tu desarrollo personal.

12. **Trastornos del Desarrollo**: La terapia puede apoyar a individuos y familias a lidiar con trastornos como el autismo o el TDAH.

13. **Preparación para Eventos Estresantes**: La psicología puede ayudarte a prepararte mentalmente para eventos importantes, como exámenes, entrevistas de trabajo, competiciones deportivas, etc.

14. **Habilidades Sociales**: La terapia puede ayudarte a mejorar tus habilidades sociales y relaciones interpersonales.

15. **Problemas de Comportamiento en Niños y Adolescentes**: Los psicólogos pueden trabajar con niños, adolescentes y sus familias para abordar problemas de conducta y emocionales.

La psicología ofrece un enfoque integral y basado en evidencia para abordar y resolver una variedad de problemas, promoviendo así el bienestar emocional y mental.

Todos sabemos qué significa ser egoísta: mirar solo por el beneficio propio, y raramente mover un dedo por los demás si no es porque vamos a obtener una compensación.

El antónimo de egoísmo, su contrario, es el altruismo, y se define por ser aquellas actitudes y conductas desinteresadas que hacemos para ayudar a alguien. A lo largo de este artículo vamos a conocer algunas características que definen a las personas egoístas; conductas y hábitos cotidianos que nos pueden advertir de que solamente vamos a obtener su ayuda si obtienen algo a cambio de ella.

  1. Aprovechan la situación para salir beneficiadas
    Es bastante frecuente que traten de obtener algún tipo de beneficio de las situaciones cotidianas. Son pequeños detalles que pueden pasar desapercibidos, como por ejemplo pagar menos en una cena entre amigos, ir siempre en el coche de alguien o copiar en un examen.

Las personas egoístas suelen buscar pequeños recovecos diarios para sacar provecho de una forma un tanto ilegítima. Todos en alguna ocasión hemos actuado así, y tampoco es nada de lo que preocuparse, pero hay algunos individuos que se exceden en este tipo de actitudes y son expertos en sacar rendimiento de múltiples situaciones.

  1. Son poco propensas a compartir
    Si en el punto 1 hablábamos de la capacidad de las personas egoístas para sacar provecho de ciertas situaciones cotidianas, en este segundo punto destacamos su poca propensión a compartir.

Por ejemplo, cuando un amigo eventualmente no lleva dinero encima con el que pagar la entrada de cine, son muy reacios a ofrecerse para pagar ellos. Sucede lo mismo con todas las posesiones materiales (e inmateriales en ocasiones): no les gusta hacer partícipes de ellas a terceras personas, prefieren disfrutarlas en soledad. Dan mucha importancia a la exclusividad, a sentirse bien por ser los únicos que pueden disfrutar de un cómic nuevo, un videojuego, un libro, un coche…

  1. Llevan al extremo el principio de reciprocidad
    …O podríamos decir que son un poco rencorosas. Si cuando es su cumpleaños te invita a su fiesta y no le haces ningún regalo, seguramente no te dirá nada pero apuntará tu nombre en la lista negra, y olvídate de recibir algún detalle por su parte en el futuro.

Estas personas suelen tener una concepción de las relaciones humanas con ciertos esquemas económicos: solo dan algo si van a recibir algo a cambio. No acostumbran a tener detalles de forma desinteresada.

  1. Raramente se desprenden del “último ejemplar”
    Si le pides a un individuo egoísta un chicle o un poco de agua que les queda en una botella… olvídate de que te lo den. Encontrarán una excusa para reservarse para ellos esas pocas existencias, no se arriesgarán a quedarse sin ellas.

Para ello podrán recurrir desde a justificaciones más o menos creíbles hasta mentiras. Por ejemplo, es bastante habitual que, si les pides un chicle y solo les queda uno, te aseguren que ya se les han acabado.

  1. Temen prestar cualquier cosa
    Si le pides algo prestado a una persona egoísta, es bastante probable que no te lo ceda a no ser que haya un motivo de peso para hacerlo (por ejemplo, que te pueda pedir algo a cambio, o que se reserve el favor para usarlo en el futuro).

Piensan que prestar ese bolígrafo, libro, disco… supondrá la posibilidad de que no vuelva a sus manos. E incluso puede que piensen con un criterio economicista “¿Para qué lo voy a prestar si no es a cambio de algo?”.

  1. Aplican la ley del mínimo coste
    Este tipo de personas solo están dispuestas a recoger con su coche a un amigo si éste vive cerca, o si el sitio les viene de camino. No contemplan la posibilidad de desviarse de su rumbo para hacer un favor a alguien.

En definitiva, las personas egoístas aplican un criterio de eficiencia a su vida social, con lo cual pueden resultar desagradables, demasiado frías y calculadoras y poco amistosas. Por suerte, todos estamos a tiempo de detectar si somos un poco egoístas y empezar a pensar de otro modo, con principios y actitudes que nos ayuden a conectar con los demás y fomentando la empatía.

Fuente :Psicologiaymente.

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